
Desde 1918 con los malagueños
Un proyecto pionero que trajo a la ciudad los baños en mar abierto, el primer campo de fútbol y el primer torneo de tenis.
Desliza para recorrer el siglo →
El 16 de julio abre sus puertas. A diferencia de los baños de Diana, La Estrella o Apolo, este estaba en mar abierto y ofrecía exposiciones al sol, siguiendo la moda de Santander y San Sebastián. El éxito fue inmediato.

El complejo crece con un embarcadero, un restaurante, una pantalla donde se proyectaban películas visibles desde la orilla del mar y una pista de tenis que albergó el primer torneo de este deporte en Málaga.

Se inaugura junto a una pista de baile de más de 2.000 metros cuadrados donde se celebraban fiestas, verbenas, regatas y conciertos. Entre los jardines había un acuario y una curiosa fuente de la que brotaba vino en lugar de agua.
Se levanta el edificio que hoy sigue en pie, con su salón blanco de grandes ventanales abiertos al Mediterráneo. Es el mismo en el que hoy se celebran bodas y eventos.

El Balneario acoge el XI Concurso Hípico Nacional. Tres años más tarde, en 1958, se autoriza un camping con capacidad para 300 plazas.
Tras décadas de decadencia, El Balneario se propone volver a ser el gran referente del ocio junto al mar en Málaga. En 2025, Spain Media (editorial de Forbes) lo premia como mejor chiringuito de España.

Cien años después, el Balneario vuelve a ser sitio de comidas largas, celebraciones y atardeceres.